Corría por un corredor, era oscuro no había ni luces ni siquiera una ventana. Al final del mismo se avistaba un tenue rayo de luz por lo que proseguí mi marcha, aunque por alguna rara razón no podía alcanzarlo.
- ¿Quizá no reviví completamente?- pensé asustado deteniéndome para recuperar el aliento. - ¿Podrá ser que una parte en mi esté muerta? ¿Y si es mi alma?- me dije para mis adentros mientras alzaba la vista y veía que el rayo todavía estaba allí como esperándome.
- Eso no puede ser, yo soy el mismo.- pensé comenzando a correr nuevamente. – Se que no es así, ¡yo estoy vivo!.- grité con todas mis fuerzas a la vez que corría tan rápido como podía.
Poco a poco la luz se fue haciendo más cercana hasta que finalmente descubrí que era una puerta entrecerrada. Me frené frente a ella sin saber si abrirla o no.
- Si llegué hasta aquí lo menos que puedo hacer es abrirla.- pensé convenciéndome de que era algo razonable y estiré mi mano, pero cuando logré hacer tacto con la superficie de la manija la luz se fue volviendo más fuerte hasta cegarme completamente.
Cerré mis ojos con todas mis fuerzas, aquella luz era demasiado fuerte, tenía los parpados tensos por la luz aunque pasados unos segundos esa sensación termino y eché una ojeada.
Si hubiera intentado describir el lugar que había aparecido enfrente mío en aquel momento jamás habría encontrado las palabras adecuadas, hasta la mi cuerpo parecía diferente, el peso que este conlleva parecía haber desaparecido era como si flotara. Y el lugar, era a mí parecer el más bello de todos, era como si el cielo y el mar se hubiera juntado tomando lo más bello e inigualable de cada uno. Era como lograr llegar al final del arco iris.
Mientras mi vista apreciaba cada centímetro de aquel hermoso lugar, avisté una silueta que me tendía una mano como invitándome a formar parte de lo que lugar era.
Sin pensarlo ni siquiera un segundo me entregué a aquel mundo tan perfecto.
The End



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